Policía usa tortura contra estudiantes UPR

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Los estudiantes en huelga del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico que realizan actos de desobediencia civil sintieron la pasada semana cómo la Policía de Puerto Rico ha intensificado las técnicas de tortura que utiliza para arrestarlos.

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Rodillas sobre la cabeza de los detenidos para presionarlos sobre el pavimento, dejarle caer con fuerza las rodillas sobre sus espaldas, presión intensa en la nuca, debajo de las orejas, en la sien y en la garganta, dobladuras de brazos y manos, entre otras, han sido modalidades de abusos que ha implementado los efectivos de la división de Arrestos Especiales y de la Fuerza de Choque aún cuando los arrestados ya están esposados. Luego arrastran por el piso a los que se niegan a caminar hasta el vehículo que los transportará a los cuarteles, en incluos se ha visto a algunos policías agredir sexualmente a las jóvenes arrestadas que se encolerizan y comienzan a gritar, tocando sus partes íntimas.

Esas han sido las imágenes que la Fuerza de Choque ha intentado que no se documenten, parándose frente a los lentes de los fotoperiodistas y periodistas que buscando el ángulo para ver cómo se realizan los arrestos para luego describirlos, han sido agredidos. Es así es como se han formado los policías en las fuertes confrontaciones con estudiante, llegando incluso a agredir a los trabajadores de la prensa.

La evidente intención de la Policía de causar dolor desproporcionado a los arrestados es lo que exacerba los ánimos de los estudiantes que piquetean frente a sus compañeros desobedientes civiles y presencian el abuso policial.En los actos de desobediencia civil que realizaron los estudiantes el pasado jueves 27 de enero frente al Capitolio, se vio cómo la Policía ha incrementado el uso de técnicas de tortura sometiendo a los estudiantes a varias de ellas a la vez y por varios policías. Hubo el caso de una joven que tras apretarle tan fuerte debajo de las orejas se desmayó y la Policía la esposó aún sin haber recobrado el conocimiento.

Ese día, los huelguistas habían llegado a eso de las 12:30 de la tarde de hasta la Legislatura donde encontraron cerradas las puertas de la entrada principal y policías que se fueron colocando frente a ellos. Al menos 30 estudiantes se sentaron al inicio de las escalinatas del Capitolio para realizar desobediencia civil. Portaron cartelones, algunos que leían “los chavos están en OGP”, o “esto es por mí, esto es por ti, esto es por tu país”. La líder estudiantil Xiomara Caro explicó que los estudiantes fueron a presentar a los legisladores un proyecto de ley por petición que consistía en que los $50 millones sobrantes del Fondo de Estabilización Fiscal (FEF) se asignara al presupuesto de la UPR para así evitar la cuota de $800 y el problema de la accesibilidad a la Universidad, dos de las razones del conflicto universitario. Solicitaban que algún legislador tomara el proyecto “y lo aprueben” como se ha hecho con otros tantos que se han aprobado de la noche a la mañana o fines de semana. Sólo el representante por el Partido Popular Dencrático, Luis Vega Ramos, se acercó a ellos y se comprometió a estudiar el proyecto y presentarlo. Mientras tanto, los desobedientes esperaban por una delegación del Comité de Representación Estudiantil (CRE) que había entrado temprano en la mañana al Capitolio con intenciones de explicar a los legisladores su proyecto. El CRE insiste a su vez en que además de los $50 millones del FEF, la legislatura destine al presupuesto de la UPR los $30 millones en becas legislativas en lugar de a estudiantes individuales, porque así no se incrementarán los costos de estudio. Con esas dos propuestas estudiantiles la UPR recibiría $80 millones, el doble de lo que la administración universitaria espera recibir de la cuota de $800 por estudiante, según ha dicho.

Cerca de las 2:15 pm los estudiantes, que ya habían advertido estar dispuestos a que se les arrestara, movieron su acto de desobediencia civil a la Avenida Constitución, al lado sur del Capitolio, no sin antes escuchar a Caro decir que se retiraban del lugar pero que en la medida en que no había oídos para una solución al conflicto “las manifestaciones y la huelga continuarán”. Otros se sentaron en el Paseo Covadonga, bloqueando el tránsito de todos los carriles en ambos lados. A eso de las 3:00 PM comenzaron a producirse los arrestos en la Avenida Constitución por órdenes del capitán González. Empleados del Capitolio salieron a gritar a los estudiantes “paguen la cuota”, lo que por poco provoca otro motín adicional. Por otro lado, un policía de apellido Cortés, placa 24619, que se encontraba al otro lado de la calle, le quitó el seguro a su arma e hizo amague de desenfundarla contra uno de los estudiantes. Pero un grupo de estudiantes lo siguió hasta que se alejó. Otro policía, de apellido Clemente, placa 30944, le dio con la macana en la mano a una estudiante que le enseñó el proyecto de ley que los estudiantes habían llevado al Capitolio.
A las 3:50 pm la Fuerza de Choque se atravesó en la Ave. Constitución empujando a los estudiantes hacia el Paseo Covadonga donde se encontraba el otro grupo de desobedientes civiles. A las 4:30 PM y tras éstos no ser arrestados, se movieron nuevamente a la Avenida Constitución evadiendo el bloqueo policial. La Fuerza de Choque la emprendió contra ellos con gas pimienta directamente rociada a la cara de los estudiantes. Luego los empujaron con sus escudos y lanzando los gases lacrimógenos. Los estudiantes intentaron evadirlos y les devolvieron con los pies las bombas de humo. También les tiraron algunas botellas de agua y piedras y comenzaron a correr. La Fuerza de Choque, dividida en varias escuadras, atravesó la calle de lado a lado para perseguirlos. Según llegaban más efectivos de la Fuerza de Choque continuaban formándose a todo lo ancho de la calle dejando un amplio espacio entre cada escuadra, penetrando algunos las calles aledañas, lo que se convirtió en un despliegue abarcador. Entonces se colocaron máscaras antigases y se fueron disparando indiscriminadamente con escopetas lanza gases y de balas de goma, mientras a su paso viraban zafacones y rompían bolsas de basura. Los residentes comenzaron a salir a la calle. La directora de un colegio y una égida en esa avenida que se identificó como “hermana Rose Marie González”, cuestionó de frente a la Fuerza de Choque por sus acciones. “Parece que estamos viviendo una dictadura”, les decía mientras explicaba que los estudiantes del Colegio se encontraban en la cancha al momento de los disparos y tuvieron que ser movidos al interior del colegio para tranquilizarlos. Igual reclamó respeto para los residentes de la égida. “Cualquiera diría que estamos en una guerra”, añadió.

Sobre 30 estudiantes fueron arrestados esa tarde, sumándose a los sobre 100 que fueron arrestados la semana anterior por negarse a rendir sus reclamos de que la Policía salga de la Universidad y por una educación superior pública al menor costo posible.


Perla Franco/ CLARIDAD